/Pitch

El pitch no es un discurso, es un mecano

La mayoría de la gente memoriza un párrafo y lo repite igual delante de un inversor, de un cliente y de su cuñado. Y luego se sorprende de que solo funcione una vez de cada tres.

Un pitch modular no se memoriza: se monta. Tienes cuatro piezas —contexto, mecanismo, prueba e invitación— y eliges cuál va primero según quién tienes delante.

Si tu presentación solo funciona con un tipo de interlocutor, no tienes un pitch. Tienes un guion.

Empieza hoy escribiendo tus cuatro bloques en cuatro tarjetas separadas. Mañana pruébalos en otro orden.

/Persuasión

Tu autoridad no está en lo que dices

Está en lo que puedes demostrar sin pedir permiso. Un enlace, un caso, una cifra, una decisión difícil que tomaste y contaste.

Haz la prueba: mira tu perfil profesional como si fueras un desconocido con prisa. ¿Qué te queda claro en doce segundos?

Si la respuesta es "que trabaja de algo", tienes una auditoría pendiente.

/Hablar en público

Escuchar el problema, no el enunciado

Cuando alguien dice "necesito una web", casi nunca necesita una web. Necesita que dejen de dudar de él antes de la primera reunión.

La inteligencia interpersonal empieza por separar la petición del problema. Y por resistir la tentación de resolver la petición porque es más fácil de facturar.

  • ¿Qué pasa si no lo resuelve?
  • ¿Quién más opina sobre esto?
  • ¿Qué ya intentó y no funcionó?

/Pitch

La invitación que nadie hace

Explicas bien, gustas, y luego terminas con un "bueno, pues ya sabes dónde encontrarme". Es el final más caro del mundo.

El bloque de invitación no es agresivo: es concreto. Un siguiente paso, con fecha y con un coste emocional bajo.